jueves, 8 de octubre de 2015

Me gusta lo que no me gusta

Es simple, hay cosas que nos gustan y cosas que no. Es difícil definirse uno mismo con palabras, pero es fácil decir qué nos gusta y qué no nos gusta. Quizá no tan fácil ya es saber por qué nos gustan o nos disgustan las cosas. Para resumir y simplificar, dejando de lado cualquier teoría psicológica y yéndonos un poco a "lo nuestro", podríamos decir que de las cosas que nos gustan obtenemos habitualmente un refuerzo positivo y de las que no un refuerzo negativo (tengan el origen que tengan esos refuerzos).
El fondista en general, el triatleta en particular, es un ser optimista. Si fuera pesimista habría escogido algo más fácil de hacer, algo que requiera menos trabajo, algo en lo que menos cosas pueden ir mal. Así pues, nos estemos quejando todo el día o no, somos optimistas. Sin embargo, aunque seamos optimistas, hoy nos vamos a centrar en lo que no nos gusta y por qué no nos gusta.
Creo que a poco que lo pensemos y para no aumentar innecesariamente la longitud de este post, en lo referente al deporte, por norma general no nos gustan las cosas que se nos dan mal, ya sea por experiencias pasadas negativas, ya sea por que nuestro talento natural estuvo o está orientado hacia otros quehaceres (ningún optimista debería pensar que no tiene algún talento, independientemente de que otros lo tengan en mayor grado). Se produce un extraño círculo vicioso muy fácil de entender:
Como se me da mal => No me gusta
Como no me gusta => no lo hago/practico/entreno (o lo hago sin motivación, casi lo mismo)
Como no lo entreno => no lo mejoro (incluso empeoro)
Como no lo mejoro => se me seguirá dando mal (o peor)
Como se me sigue dando mal (o peor)=> encima mi actitud y confianza empeoran
Como se junta todos esto => me gusta menos aún, cada vez lo hago menos, cada vez se me da peor (o "más peor")
Evidentemente nadie podrá quitarnos el mérito de habernos autodestruído, deportivamente hablando, sin ayuda de nadie.

Mi enfoque es éste: Si no te gusta, es que probablemente se te dé mal. Si quieres mejorar, hay que aprovechar el talento innato, la fortaleza propia (es con lo que puedes atacar) y minimizar pérdidas fortaleciendo las debilidades (por donde te pueden atacar). Por tanto si crees que puedes mejorar (y un optimista jámas pensaría otra cosa) es probable que donde más margen de mejora tengas sea en lo que no te gusta porque de manera inconsciente llevas tiempo dejándolo de lado (ya sea por no hacerlo, ya sea por ejecutarlo sin convicción), y donde menos puedes mejorar será en lo que te gusta por los opuestos mismos motivos. Aquí dejo esta idea ahora que empieza la temporada, por si alguien quiere replantearse como encara sus entrenamientos y/o sus escaqueos: a mí, que en alto rendimiento las mejoras son muy difíciles y pequeñas, me encanta mejorar, luego, si lo pienso un poco, tampoco tanto, me gusta lo que no me gusta. 

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