domingo, 22 de noviembre de 2015

El entrenador: más allá del concepto

El entrenador es una figura difícil de definir porque son múltiples las funciones, responsabilidades, y atributos que le definen: debe ser un líder, guía, amigo, psicólogo, padre/madre, gestionar tiempo, dinero y recursos, gestor de proyectos, experto en logística, investigador, creativo, director… y seguro que muchas cosas más, especialmente en contextos de alto rendimiento. Esto va más allá de victorias y derrotas, también trata de personas, ideas y filosofía de trabajo.

¿Por qué es tan importante la figura del entrenador en el proceso de entrenamiento?

Es el responsable de ajustar las cargas de entrenamiento valorando las características personales, edad, experiencia deportiva, etc. A cada momento, corresponde un tipo de entrenamiento, y no todos consideran los factores cronológicos y biológicos de sus deportistas: en algunos casos, los deportistas que destacan prematuramente, son explotados como un recurso, acortando su vida deportiva para la gloria personal de su entrenador y/o equipo.
Los entrenadores de las categorías inferiores tienen una gran responsabilidad ya que están trabajando con deportistas en continua transformación física, biológica y psicológica. Esto exige formación, experiencia, información técnica… no valen voluntades, ni entrenadores voluntarios sin formación.
Es el responsable del desarrollo deportivo a largo plazo. Muchos se quedan por el camino, lo cual nos hace reflexionar si se hacen las cosas correctamente. Según McMahan (2015) el desarrollo atlético depende de encontrar al entrenador adecuado, en el momento adecuado y en el lugar adecuado. En otras palabras,tener grandes capacidades físicas no es garantía “per se” para el éxito: necesitamos un guía que nos ayude a sacar y desarrollar dichas potencialidades.
Es el responsable del aprendizaje de sus deportistas. Facilitar experiencias y aprendizajes significativos también es clave en el mundo deportivo.

Siempre he tenido gran interés por conocer cómo piensan y trabajan los entrenadores de élite, cómo se han formado, como han llegado hasta lo más alto… todo ello para crecer como entrenador. No obstante, tan sólo busco guía y aprendizaje para desarrollar mi “yo entrenador” y no convertirme en una mala copia de un entrenador de éxito. Hay que tener influencias, espejos en los que mirar… pero sin convertirnos en una copia diluida de un colega de éxito.

Por ello, también, me gustaría compartir una de mis influencias, el entrenador australiano Wayne Goldsmith (s. f.), para convertirnos en entrenadores altamente efectivos:

Prepara a tus deportistas creando un contexto de entrenamiento más demandante que la propia competición. Suelo decir que lo que no hagas entrenando, no saldrá en competición.
Desarróllate como entrenador más rápido que el desarrollo de tus deportistas. La formación continua debe ser una obligación. Esto te permitirá adelantarte a las necesidades de tus pupilos, e ir por delante de los colegas que no se reciclan. Intenta aprender de otros entrenadores, tanto de tu especialidad, como de otras especialidades: hay que tener una mente abierta.
Desarrolla tus habilidades de pensamiento creativo. Copiar los entrenamientos de otros entrenadores puede ser un parche inicial. Pero lo realmente importante, es entrar en su cabeza, tratar de analizar su pensamiento y capacidad creativa, para poder desarrollar la nuestra posteriormente. Como dice Goldsmith; la copia mata.
Entrena personas. Hay diferentes tipos de deportistas, y por tanto, muchas necesidades diferentes. Intenta llegar de manera individual, a las necesidades individuales de cada deportista. También debemos recordar que el rol de deportista dura unas horas al día, después estamos tratando con personas.
Enseña a tus deportistas trabajar todos los aspectos importantes relacionados con el rendimiento de la prueba en la que compite– No vale con estar en forma: alimentación, descanso, gestión de los viajes… y muchos otros detalles, también deben ser desarrollados y trabajados por los deportistas. El entrenador, como guía, debe facilitar esos aprendizajes. Como comprar y preparar alimentos saludables, como mejorar la calidad del sueño… son alguno otros contenidos a trabajar.
Adapta los entrenamientos a los deportistas. El principio de individualización es uno de los más importantes, y no siempre se considera con la importancia que se debe. Muchas veces, la falta de tiempo, recursos… pueden influir, pero como entrenador nos deberíamos hacer la siguiente pregunta: ¿He hecho todo lo posible por cada uno de mis deportistas? Los detalles importan y marcan la diferencia.
Facilita la correcta práctica para desarrollar habilidades. No vale con hacer las cosas de cualquier manera: practicar movimientos con una técnica incorrecta, no sólo no te hará no mejorar, sino facilitará que tarde o temprano te lesiones.
Busca una visión integral y multidisciplinar para el desarrollo del talento y el aumento del rendimiento. No solo desarrolla la parte deportiva, también desarrolla la parte humana.
Lidera. Sé un ejemplo y atrévete a ser diferente: no sigas modas o tendencias sin antes someterlas a crítica constructiva. Haz autocrítica de tu labor: identifica puntos fuertes y débiles. No tengas miedo al cambio.

Son múltiples funciones y responsabilidades que tiene un entrenador, por ello dedica un poco de tiempo a conocerle: su formación (el intrusismo y la baja formación es un problema de actualidad), su filosofía…. No dudes en hacerle preguntas concretas (si no sabe explicar lo que prescribe… no lo contrates). Para los que se autoentrenan: ¿Creéis que estáis preparados para valorar y tomar tantas decisiones, además de estar formándose de manera continua? Automedicarse es peligroso, autoentrenarse también: en ambos casos se puede poner en peligro la salud.

(Artículo publicado en Facebook por zonacycling.com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario